SIEMPRE HAY OPORTUNIDADES, NO IMPORTA EL LUGAR

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Muchas veces hemos escuchado la frase “NUNCA ES TARDE”, la ponemos en práctica en todos los momentos de la vida, persistentemente marchamos en búsqueda de la felicidad eterna, en esa pesquisa de sentirnos conforme, llenos de amor y sabiduría como una regla innata del ser humano.

 

Gracias a un grupo de personas que apoya y trabaja por la Educación en contextos de Encierro, tuve la oportunidad de visitar el Servicio Penitenciario Provincial- SPP- como colaborador del proyecto de Extensiones de la Universidad Nacional de La Rioja “Letras en Libertad”, llevamos libros donados por la sociedad, distintas instituciones y ONG para seguir sumando obras literarias la biblioteca del penal.

El Proyecto garantiza y promueve el ejercicio de los derechos humanos, de las personas que están privadas de su libertad, lo cual tiene un objetivo claro que es educar, enseñar a leer y escribir a lo largo de toda la vida, aún en los contextos más opacos que un individuo/a este atravesando.

En mi primera intervención en el SPP participé de una clase sobre los poemas de Alfonsina Storni, a cargo de la docente Leila Torres que “Se pone la 10” con las chiques. Destacó la predisposición de la docente y de todo equipo de LETRAS, que acerca a las y los internos al maravilloso mundo de la lectura, al universo mágico de las historias donde se crea un ambiente de aprendizaje, con la participación de todes.  

¡Sí lo debo decir!..., los chicos/as hacen sus tareas y en cada composición literaria leída ponen el sentimiento, la expresión artística de la belleza por medio de la palabra, en cada verso que sale de sus bocas, generan sueños de libertad, de esos momentos de felicidad que nos lleva a la frase “SIEMPRE HAY OPORTUNIDADES, NO IMPORTA EL LUGAR”.   

Mi cuerpo percibió una mezcla de sensaciones que solo se vive en estos contextos, ¡Ojo no me malinterpreten, no estoy siendo prejuiciosos!...., solo digo que hay una buena energía en el universo, una alquimia con los internos, donde se percibe las ganas de aprender; ellos mismos se permiten soñar, apreciar el presente y romper con la monotonía, se permiten ir siempre un poco más allá, donde la literatura te abre las ventanas del mundo con solo leer un párrafo de un texto que está plasmado en un libro.

Nunca es tarde para aprender, nunca es tarde para soñar, nunca es tarde para fomentar el hábito por la lectura, romper altos muros y sentirse único volando bien alto con la imaginación, para ir a lugares insólitos, ser libre cuando tú lo desees estimulado por las letras, la creatividad y la palabra.  

Fotos: Natalia Díaz

Escribe: Juan Millicay

 

 
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